sábado, 30 de enero de 2016

Dido y Eneas

 “Cual suele el blanco cisne, que en el vado
De Meandro se ve cercano a muerte.
Cantar, sabiendo que le llama el hado;
Así, sin esperanza de moverte,
Mi canto ronco y débil voz levanto
Contra aquel Dios que fuerza a endurecerte.
Y poco importa que se pierda el canto,
Qué pues la honra y fama se ha perdido,
Piérdase todo y muéstrese mi llanto.”

Carta de Dido a Eneas (Heroidas, VII 1-24; 133-140)


Dido, reina de Cartago
Soberana enamorada
De un guerrero troyano
Naufrago en costas de peligros fecundadas
Queriendo dar al amor la mano.

Eneas, hijo de Afrodita
Refugiado tras la guerra
De un destino que aterra
Y con un alma maldita…

Dido y Eneas, enamorados
A los que un fatal camino separaron
Con llantos quebrados
A refundar Troya Eneas partía
Tras un romance sentenciado
La reina de pena moría…

Los dioses hablaron
Y su amor no pudo ser
Cuando Eneas quedarse decidía
Una Dido cruel
A la que no escucharon
Aquel día
El amor de Eneas rechazaba…
… Y finalmente
Esta historia de amor que no acababa
Solo se terminó cuando a Eneas lo alcanzó
Una benévola muerte…

Hezerleid



Imagen: Landscape with Dido and Aeneas de Thomas Jones


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