Llamadme rara,
anormal, prehistórica y excéntrica, llamadme como queráis, después de todo solo
yo me conozco lo suficiente para saber que no hay nada de malo en preferir leer
un libro que ver la televisión; de preferir la naturaleza que el bullicio de
una ciudad; de preferir un amanecer sobre el mar que una noche de discoteca; de
preferir hablar con una persona cara a cara que por un teléfono; de disfrutar
sorprendiendo a tus amigos; de disfrutar ayudando a los demás; de disfrutar
escribiendo a mano, con lápiz y papel; de disfrutar aprendiendo algo nuevo y superándote
a ti misma; de sentirte realizada mediante la lectura o la escritura; de
sentirte realizada sabiendo que amas, que sientes, que vives todos los sentimientos
a flor de piel, con esa agonía y esa pasión propia de un corazón ardiente.
Solo yo me
puedo sentir orgullosa de mis cicatrices y mis lagrimas, las que han valido la
pena; de las sonrisas que he dedicado; de los lugares que he visitado; de las
personas que he conocido y me han aportado algo nuevo.
Yo y solo yo
me conozco lo suficiente para amar u odiar lo que llevo por dentro, de saber
mis limites y mi fuerza; de saber hasta donde quiero llegar; de saber que mi
esencia es autentica y de que miro la vida con unos ojos con los que no todos
tienen el privilegio de verla.
Mientras tanto
la gente que hable, en sus días vacios mientras yo me lleno el alma, que
murmuren. Que me critiquen y que crean saber más de mí que yo misma, eso solo
prueba su insustancialidad y su ignorancia.
Yo soy así,
soñadora, ingenua, sentimental, sensible, conozco el dolor, pero también conozco
la satisfacción, incluso he podido emerger de mi propio infierno.
Mis
preferencias es lo que me hace especial, lo que me hace única, lo que me hace
diferente a los demás y en esa diferencia yo me hallo feliz y orgullosa de mi
misma… ser uno más es demasiado simple, demasiado aburrido y yo, amigos míos,
soy un ser complejo…
Así que
hablad, después de todo, vosotros no sabéis nada…

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