He escrito con Marichan Umi algo que espero que os guste...
VERSOGAMIA
Tanto dolor concentrado
En el pecho de un ser humano
Que vive ciego y atormentado
Al que la angustia considera un hermano.
En el pecho de un ser humano
Que vive ciego y atormentado
Al que la angustia considera un hermano.
Tantos recuerdos que envenenan
Tanta pena que envuelve
Tanta amargura corriendo por las venas
Tanto rencor que contra ti se vuelve.
Tanta pena que envuelve
Tanta amargura corriendo por las venas
Tanto rencor que contra ti se vuelve.
Solo una compañera fiel
En su mente día tras día
Te consume como la hiel
La traicionera poesía.
En su mente día tras día
Te consume como la hiel
La traicionera poesía.
Si me matas verso a verso
Si no encuentro el descanso eterno
Si no tengo cabida en este universo
Y en mi corazón se desatan mil inviernos.
Si no encuentro el descanso eterno
Si no tengo cabida en este universo
Y en mi corazón se desatan mil inviernos.
Presa de ese dolor fue tiñendo de sangre cada verso que escribía, la rabia y los recuerdos la delataban y consumían, en esa débil melodía, encontró sin quererlo la solución a su ira…
Verso a verso sus la gente moría, de dolor y lamento, como ella quería.
“Se desatan los infiernos,
En las sombras de mi mente
Va muriendo hasta lo eterno
Mientras escribo estas palabras inertes.”
Verso a verso sus la gente moría, de dolor y lamento, como ella quería.
“Se desatan los infiernos,
En las sombras de mi mente
Va muriendo hasta lo eterno
Mientras escribo estas palabras inertes.”
La gente moría, a raíz de los versos, la sangre corría y su dolor no desaparecía…
“No puedo hallar el descanso
Mas mi fiel agonía no expira
Siento que no puedo seguir
Y que en mi la vida no respira…”
“No puedo hallar el descanso
Mas mi fiel agonía no expira
Siento que no puedo seguir
Y que en mi la vida no respira…”
La inspiración llega de pronto como si de una gélida guadaña se tratara, cortando fría en la noche, desgarrando la expresión del dilema que tanto aborrezco, odio, detesto, pero que me mantiene en el halo de fantasía oscura envuelto. Empiezo con suaves movimientos a plasmar sobre el papel la tinta húmeda, triste y sin embargo grotesca. Surge la maldad en mi alma, olvido todas las acciones estúpidas, aquellas andanzas que no llegaban a nada. Sobre este mágico soporte comienza a cobrar vida pesadillas de una mente angustiada, agotada, enferma, una que vaga entre obras y escritos, para acabar formando un glosario de aterradoras máscaras por las que ningún individuo haría pujanzas. Soy un repartidor de desgracias en mi mundo de letras, creo aquello que daña, desesperanza, engaña… Me cobijo en la manta de una felicidad amarga. Así, cuando llega la madrugada levanto ligeramente la pluma de mi montón de desquiciadas parafernalias, las leo gustoso, “el talento no se usa para el progreso sino para el provecho de uno mismo” pienso. Y así paso mis días entregado a la versogamia para mi, afilando palabras, debo confesarte, papel mío, que odio a todo aquel que es feliz. Y vuelvo a la versogamia y su herejía, debo también decir que siempre de este mundo quise huir. De nuevo las noches se presentan solitarias, son las perfectas musas para mis cuentos, así que sonrío al verlas aquí. De nuevo la fatalidad se plasma en la forma espectral de las estrofas, hermosa y alocada métrica caótica. Acelero el ritmo de la pluma, no quiero que las siluetas que abordan mi cabeza se esfumen y no sean sobre este papel descubiertas. La prosa adquiere una forma grotesca, desorganizada, pero a la vez melodiosa, rapta los sueños de la luz, de otros, individuos que viven en la bella armonía son absorbidos por monstruos en mis escritos. Uso la versogamia para arrebatarles a otros lo que nunca tuve, para de los versos vivir, de los relatos un mundo de lágrimas sobre los demás construir. Respirar la tristeza del que antes era dichoso y ahora en los pilares del dolor convive con lo malvado. En la versogamia me apodero de lo ajeno y en cenizas lo convierto, lo destruyo con una rima, hinco con mis afiladas palabras en las esperanzas. Y que bella composición ha logrado esta infectada razón, una que actúa sin el obstáculo de un absurdo corazón, pues muerto se halla ya tiempo. Completo el relato con metáforas desarmonizadas, descoordinadas… ¡Pero qué hermosa compilación en el papel resalta! Y paso mi vida dedicado a la versogamia y la blasfemia que esta entraña. Escribiendo frases, oraciones que de los sonidos de mi desasosiego emanan. Usando la tinta roja de un cuerpo roto, inservible, solo útil para maldecir, imaginar y escribir, odiando a todo aquel que es feliz, deseando que llegue la hora de este mundo huir.

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