Hoy,
uno de esos días que son el preludio de un otoño más que próximo, al caer de
las hojas, al resonar del viento sobre la ventana, al renacer de la melancolía,
a los tonos marrones y amarillos, a los días nublados, a ser presa de un
recuerdo que se pierde entre la desnudez de los arboles caducos…
No
se marchita la noche, ni los corazones ni estos labios que te llaman…
Por
algo el otoño es mi estación favorita, la de la melancolía, en la que nací, y
en la que empecé a escribir poesía…
Hezerleid
Bueno
pues ojeando algunos libros de poesía con mi fiel amigo y camarada, he
encontrado esta joya esta tarde del poeta Antonio Colinas:
Nacimiento al
amor
—TRAES contigo una música que embriaga el corazón,
le dije. Y en mis ojos rebosaban las lágrimas.
Llenos de fiebre tuve mis labios que sonaban
encima de su piel. Por la orilla del río,
trotando en la penumbra, pasaban los caballos.
De vez en cuando el viento dejaba alguna hoja
sobre la yerba oscura, entre los troncos mudos.
Mira, con esas hojas comienza nuestro amor.
En mi toda la tierra recibirá tus besos,
me dijo. Y yo contaba cada sofoco dulce
de su voz, cada poro de su mejilla cálida.
Estaba fresco el aire. Llovían las estrellas
sobre las copas densas de aquel soto de álamos.
Cuando la luna roja decreció, cuando el aire
se impregnó del aroma pesado de los frutos,
cuando fueron más tristes las noches y los hombres,
cuando llegó el otoño, nacimos al amor.
Antonio
Colinas.
“Porque
cuando llego el otoño, nacimos al amor…”
Hace
falta el otoño para que todo renazca y se funda en las demás estaciones con la
fuerza que solo da la melancolía otoñal….

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