Esta noche te has consumido bien a fuego lento.
Querido Camarada, pájaro de fuego, al alba renace de tus cenizas y
vuela!
Deja una estela para que pueda encontrarte…
Este pájaro va a tener que renacer deprisa. Porque si no, no llega…
Si, pero se que lo haras… Confio en ti.
Y dejare una estela. En este mar de fueguitos cada uno brilla con
luz propia. Llamas de muchas intensidades y colores. Hay llamas serenas que no
se enteran del viento, hay llamas locas que llenan el cielo de chispas, hay
llamas bobas que ni iluminan ni queman.
Y hay otras… otras que arden la vida con tantas ganas que ciegan con su
luz y quien se acerca se enciende.
¿Cómo será la llama que dejes en el cielo?
Será una llama intensa y de color morado por supuesto. Nunca se
apagara. Es una llama de la esperanza. Y la esperanza es lo ultimo que se
pierde.
La esperanza nunca se apaga. Entonces esa estela de fuego morado será
eterna y se podrá reconocer fácilmente. Hara surcos en el cielo hasta encontrar
un nuevo amanecer para renacer.
Exacto, y antes de mi llegada lo veras, veras el rastro de fuego
morado.
Estoy segura de ello.
Oda a la esperanza morada
La esperanza,
Estela morada
Sin fe ni templanza
Sigue esta estela centelleada.
Se viste de cielo
Se viste de sinceridad
Se viste de anhelo
Se viste de amistad.
La esperanza
Ráfaga de eternidad
Serena y silenciosa
Mar de sinceridad
En el corazón ventajosa.
Nos inunda, nos llena
Esperamos su llegada
Nos quema, nos envenena
Nos
consume cada madrugada.
Al alba con un susurro renacemos
Con un débil sonido surgimos
Con
la rapidez con la que pedecemos
Y
esa gran fuerza con la que vivimos.
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