sábado, 20 de agosto de 2016

Espejo del mar






Existe un trocito de tierra donde la espuma que aparece al romper las olas en la orilla es mas radiante aún, donde la sal inunda los sentidos, donde el sol al fundirse con el horizonte es magia, pura magia. Existe un lugar donde la luna llena yace enorme en un cielo nocturno completamente despejado, donde el viento de poniente susurra palabras amable en tu oído, y donde el dolor se hace mas pequeñito de cara a su bahía.

Ese espejo del mar, su puerto, sus melilleros, su astillero... su parque y sus avenidas mediterráneas, y al fondo y coronando la ciudad: la alcazaba.

Existe un mar de poniente que alivia las penas, que adormece los sentidos y que da paz al alma, donde el tiempo se detiene, alcanzas la gloria y el paisaje te sugiere eternidad...

Existe una tierra al sur, la tierra donde me crié, la tierra de mis raíces paternas, esa tierra que embriaga, que se te mete en las entrañas, esa tierra bella que me vio desde unos escasos días de nacer, hasta convertirme en una mujer...

Por suerte esa tierra existe... no deja de ser un reflejo de mi misma, es mi espejo del mar, y se llama Almería.



Hezerleid

domingo, 14 de agosto de 2016

A mis amigos y a todos los que un día lo fueron...





"Tal vez no existen los buenos y los malos amigos; tal vez sólo hay amigos, gente que nos apoya cuando sufrimos y que nos ayuda a no sentirnos tan solos. Tal vez siempre vale la pena sentir miedo por ellos, y esperanzas, y vivir por ellos. Tal vez también valga la pena morir por ellos, si así debe ser. No hay buenos amigos, no hay malos amigos. Sólo hay personas con las que uno quiere estar, necesita estar; gente que construyó su casa en nuestro corazón".

 It (Stephen King)

viernes, 5 de agosto de 2016

La desesperación de José de Espronceda





Me gusta ver el cielo
con negros nubarrones
y oír los aquilones
horrísonos bramar,
me gusta ver la noche
sin luna y sin estrellas,
y sólo las centellas la tierra iluminar.

Me agrada un cementerio
de muertos bien relleno,
manando sangre y cieno
que impida el respirar,
y allí un sepulturero
de tétrica mirada
con mano despiadada
los cráneos machacar.

Me alegra ver la bomba
caer mansa del cielo,
e inmóvil en el suelo,
sin mecha al parecer,
y luego embravecida
que estalla y que se agita
y rayos mil vomita
y muertos por doquier.

Que el trueno me despierte
con su ronco estampido,
y al mundo adormecido
le haga estremecer,
que rayos cada instante
caigan sobre él sin cuento,
que se hunda el firmamento
me agrada mucho ver.

La llama de un incendio
que corra devorando
y muertos apilando
quisiera yo encender;
tostarse allí un anciano,
volverse todo tea,
y oír como chirrea
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Me gusta una campiña
de nieve tapizada,
de flores despojada,
sin fruto, sin verdor,
ni pájaros que canten,
ni sol haya que alumbre
y sólo se vislumbre
la muerte en derredor.

Allá, en sombrío monte,
solar desmantelado,
me place en sumo grado
la luna al reflejar,
moverse las veletas
con áspero chirrido
igual al alarido
que anuncia el expirar.

Me gusta que al Averno
lleven a los mortales
y allí todos los males
les hagan padecer;
les abran las entrañas,
les rasguen los tendones,
rompan los corazones
sin de ayes caso hacer.

Insólita avenida
que inunda fértil vega,
de cumbre en cumbre llega,
y arrasa por doquier;
se lleva los ganados
y las vides sin pausa,
y estragos miles causa,
¡qué gusto!, ¡qué placer!

Las voces y las risas,
el juego, las botellas,
en torno de las bellas
alegres apurar;
y en sus lascivas bocas,
con voluptuoso halago,
un beso a cada trago
alegres estampar.

Romper después las copas,
los platos, las barajas,
y abiertas las navajas,
buscando el corazón;
oír luego los brindis
mezclados con quejidos
que lanzan los heridos
en llanto y confusión.

Me alegra oír al uno
pedir a voces vino,
mientras que su vecino
se cae en un rincón;
y que otros ya borrachos,
en trino desusado,
cantan al dios vendado
impúdica canción.

Me agradan las queridas
tendidas en los lechos,
sin chales en los pechos
y flojo el cinturón,
mostrando sus encantos,
sin orden el cabello,
al aire el muslo bello...
¡Qué gozo!, ¡qué ilusión!



José de Espronceda

martes, 2 de agosto de 2016

Cuando llegues a amar...


CUANDO LLEGUES A AMAR.

Cuando llegues a amar, si no has amado,
Sabrás que en este mundo
Es el dolor más grande y más profundo
Ser a un tiempo feliz y desgraciado.
Corolario: el amor es un abismo
De luz y sombra, poesía y prosa,
Y en donde se hace la más cara cosa
Que es reír y llorar a un tiempo mismo.
Lo peor, lo más terrible,
Es que vivir sin él es imposible.

Rubén Darío.